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Sistemas Cebos Exterra

Técnica de portacebos y técnica de barreras contra Termitas de Suelo

Una evolución lógica de la profesión
Todavía de forma reciente el tratamiento de termitas se realizaba, principalmente, mediante la aplicación de
barreras insecticidas para aislar la construcción del suelo más próximo y/o de los inmuebles contiguos. Esta
técnica implica, por su forma de aplicación, una aportación importante de litros de productos químicos, tóxicos
y residuales, en y dentro de los elementos de hormigón y de madera de la construcción. La aplicación de una
técnica de barreras tiene un efecto inmediato, pero puede en algunos casos causar molestias a los ocupantes
de la construcción (olores, la propia realización del trabajo). Además, pueden tener consecuencias en la
estética del inmueble tratado (marcas de agujeros, inyectores, clavijas en el suelo, etc.). Finalmente, la
protección proporcionada a la construcción disminuye con el tiempo, ya desde los primeros meses tras la
aplicación del producto insecticida. Normalmente, la eficacia solo “se garantiza” a cinco años.
Todas estas limitaciones son casi inexistentes en el momento que se decide utilizar un Sistema de
Eliminación con cebos.
En consecuencia, la técnica de cebos se aplica cada vez más frente a técnicas de barreras con insecticida.
Las razones de esta evolución rápida no son todas tan evidentes. No hace falta mencionar que la técnica de
cebos presenta un interés ecológico claro en relación a la técnica de barreras. Sin embargo, la mayor
diferencia entre las dos técnicas es mucho más sutil, porque se produce completamente fuera de nuestra
vista. La mayor ventaja de la técnica de cebos es, en efecto, su capacidad de eliminar la verdadera fuente
del problema: la propia colonia de termitas.
Dos enfoques muy diferentes.
La técnica de barreras puede asimilarse como una forma defensiva y pasiva de la lucha anti-termitas. Poco
importa la eficacia de una barrera química: ésta no es eficaz a menos que una termita intente penetrar en la
construcción.
Por otro lado, la técnica de cebos puede considerarse como un enfoque de lucha anti-termitas ofensivo y
activo: los portacebos permiten detectar las termitas donde viven, esto quiere decir en el suelo, y
eliminarlas, a veces incluso antes de que hayan comenzado a degradar los elementos en madera de la
construcción.

Una barrera química completa en un inmueble es eficaz si todos los materiales han recibido, en cantidad
suficiente, los productos adecuados. Resulta muy difícil evaluar la calidad de una barrera insecticida tras su
aplicación. El producto insecticida es invisible en el suelo, y el agua en el que se diluye se infiltra muy
rápidamente tras finalizar el trabajo.
Las barreras insecticidas pueden ser ineficaces si no se realizan correctamente o si la tasa de concentración
del producto insecticida no es suficiente. En caso de rotura en la barrera, las termitas pueden aprovecharse
para entrar en la construcción. Esas roturas pueden aparecer debido a una aplicación demasiado débil, bien
a causa de obras realizadas alrededor o dentro de la construcción, bien a causa de la degradación natural
de las moléculas insecticidas.
Es más fácil juzgar la calidad de la instalación o el seguimiento de un dispositivo con portacebos. Una
simple inspección de los portacebos, de su contenido, es suficiente para saber si un trabajo se ha
ejecutado de forma correcta. Los controles durante el transcurso de la eliminación pueden, igualmente y en
todo momento, permitir apreciar la calidad del seguimiento de un tratamiento.
El uso de ciertos tipos de insecticidas puede conducir a aplicar, con la técnica de barreras, más de un
kilogramo de molécula tóxica, diluida en cientos de litros de agua, dentro y alrededor de una construcción.
La aplicación de barreras puede exponer al aplicador a ciertos riesgos y, en caso de error durante la
aplicación, puede perjudicar al medio ambiente o al ocupante de la construcción.
Un insecticida aplicado según la técnica de barreras no puede eliminarse por completo de los materiales.
En la técnica de cebos, el insecticida puede en todo momento retirarse de la zona protegida.
En este caso, el sistema de eliminación de termitas con técnica de cebos utiliza portacebos cerrados con
llave. Este hecho reduce de forma considerable el riesgo de exposición al insecticida del o de los ocupante/s
de la construcción tratada por medio de esta técnica. Incluso si una persona estuviera expuesta a la molécula,
ésta no representaría ningún peligro. Existen dos razones claras para esto. En primer lugar, el insecticida
está presente en los portacebos en una cantidad extremadamente pequeña. En segundo lugar, la toxicidad
del insecticida, incluso en su forma más pura y más concentrada, es ínfima.
La tabla de la siguiente página muestra una comparación sucinta de los dos métodos de tratamiento
principales.

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